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lunes, 6 de febrero de 2017

Debate: participación ciudadana y mecanismos



“La participación ciudadana no es una varita mágica”

La 'burbuja' de las consultas populares a la que se apuntan cada vez más municipios pueden tener el efecto contrario si no se hacen bien: que nadie vote

15/01/2017. Maria Zuli Datos: Jesús Escudero

La democracia directa está de moda. Cada vez más municipios y gobiernos regionales de uno y otro color se suman a preguntar a los ciudadanos cómo quieren que sea su ciudad, y llevan a cabo mecanismos para que sea la gente la que lleve la voz cantante. La 'burbuja' de la participación es imparable, pero también está siendo cuestionada por cómo se está llevando a cabo. Las prisas, los errores metodológicos o las improvisaciones pueden provocar precisamente lo contrario: la pérdida de confianza por parte del ciudadano, que se utilice como arma política o que genere desigualdades.

 

Demasiada información técnica

Esta misma semana Manuela Carmena anunciaba que la decisión de peatonalizar la Gran Vía se tomará por votación popular, igual que el proceso de remodelación de Plaza de España, donde se está dando a elegir a los madrileños cómo quieren que sea uno de los lugares más concurridos de la capital. La consulta, donde se ha elegido ya entre 70 proyectos arquitectónicos, ha sido una de las primeras iniciativas de democracia directa que el gobierno de Ahora Madrid pone en marcha en la capital, y por tanto, una de los más mediáticas. Las críticas sobre el proceso, que finalizará este mes con el proyecto definitivo, la han acompañado durante todo el procedimiento y son comunes a muchas iniciativas de participación popular.
La primera de ellas ha sido el volumen de información y su lenguaje técnico. “La información no era comprensible para el común de los mortales, sólo para expertos”, explica Paula Cid, socióloga urbanista y autora de un estudio donde analizan la metodología de la consulta. “La redacción debe hacerse pensando en un niño de 7 u 8 años, porque es la única manera que te garantizas que todo el mundo, independientemente de su nivel de formación, va a poder entenderlo y por tanto participar. Ni yo que me encanta el tema pude verlo todo”, añade.
Además, entre los proyectos figuraban opciones que podían llevarse a cabo y que fueron posteriormente descartados, un error que reconocen desde el Ayuntamiento. “Tendríamos que haber hecho una limpieza primero. El proyecto que quedó segundo en votación popular no ha pasado a la siguiente fase por que el jurado técnico tenía muchas dudas de que cumpliera las bases”, explica Pablo Soto, delegado del Área de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto, quien considera que estas equivocaciones son fruto del carácter innovador de los procesos que irán puliendo en el futuro.
“Tener más de diez proyectos es problemático, pero para limpiar hay que tener cuidado, ser muy objetivo, porque corres el riesgo de que políticos y técnicos quiten lo que no les gusta y la gente acabe eligiendo entre lo que quiere el gobierno”, considera Soto. Sin embargo, para Vicente Díaz, profesor de Arquitectura de la Universidad de Las Palmas, los ayuntamientos también tienen que “asumir riesgos”: “Van a tener técnicos que les digan unas cosas y ciudadanos otras, hay que tomar decisiones políticas, aunque te asesores, y dar unas pocas alternativas que sean representativos y viables”.

 

Ausencia de debate

Concebir la votación como fin y no como medio, suele ser uno de los errores habituales en las medidas de participación. “Las consultas ciudadanas deben ser inicio o conclusión de un proceso más amplio, no quedarse sólo en la votación”, considera el politólogo Pablo Simón.
Por ese motivo organizaciones como Ecologistas en Acción o la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) decidieron bajarse del proceso participativo de Plaza de España que el Ayuntamiento organizó al inicio por considerarlo “apresurado”. “Reconocemos la buena voluntad municipal, pero cuando hablamos de participación ciudadana no puede tratarse sólo de votar desde el sillón; tiene que haber debate, negociación y mucha más información previa para saber qué votar”, defiende Enrique Villalobos, presidente de la FRAMV.
“No hay que dejar las decisiones urbanísticas a cuestiones como una imagen más bonita o más fea, si no elaborar procedimientos donde la respuesta sea conjunta, fruto de una reflexión colectiva”, añade Jon Aguirre Such arquitecto urbanista del estudio Paisaje Transversal.

 

Brechas y propuestas interesadas

Las consultas ciudadanas tienen además una serie de sesgos, provocados por cómo se llevan a cabo las consultas -priorizando el entorno online- y por su propia naturaleza. “Los que están más interesados y tienen más recursos, formación y tiempo participan más, por lo que surge un sesgo a favor de determinadas demandas. Aunque todo el mundo pueda participar, el ayuntamiento o el gobierno tiene que promediar entre todos, los que participan y los que no”, considera Simón. “La participación ciudadana es un mecanismo interesante, pero no es la panacea ni una varita mágica que haga que la gente se empodere y todos participen, porque eso no ocurre, la mayoría prefiere confiar en los políticos y que ellos se encarguen de gestionar” añade el politólogo.

Los procesos de abajo a arriba -cuando es la ciudadanía la que propone- pueden además ser una vía para que un grupo movilizado lleve adelante una propuesta que responda a sus propios intereses y no a los generales. “Cuando hablamos de participación directa la gente se cree que somos individuos aislados que cogemos una decisión y votamos, pero no es verdad: se hacen campañas, se movilizan grupos de interés, organizaciones, igual que pasa en las instituciones con las presiones de los lobby, por ejemplo”, considera Simón.

 

Propuestas disparatadas y duplicadas

El año pasado, el Gobierno británico dio a elegir a los ingleses cómo querían que se llamase uno de los buques de la marina real, pero el sondeo no les salió muy bien. “Barquito cara de barco” (Boaty McBoatface) fue el nombre elegido por 124 mil personas. Hasta Forocoches introdujo una propuesta ('Blas de Lezo', en honor de un marino español que humilló a los británicos), que fue eliminada por la administración.
Aunque el curioso nombre no fue aceptado por el Gobierno, la anécdota refleja también las consecuencias de utilizar la participación ciudadana cuando no toca: “A veces la participación, sobre todo la que implica una decisión colectiva, no es apropiada y es mejor preguntar sólo por opiniones, dar buena información o preguntar a expertos”, explica Mary Francoli, doctora de Periodismo en la universidad de Carleton, en Canadá.
También hay que tener cuidado con lo que se pregunta, sobre todo cuando se empieza. El Ayuntamiento de Sevilla dedicó su primera consulta ciudadana a decidir si adelantaban la Feria de Abril, para mofa de las redes sociales y descrédito de una voluntad política que apenas había comenzado a andar. “Hay que poner a debate temas trascendentales para que la ciudadanía se implique”, considera Gerard Quiñones politólogo y miembro de Neòpolis, una consultora sobre participación ciudadana para administraciones.

 

¿Votar para todo?

Una de las críticas de los detractores de la participación ciudadana es tener que estar votando continuamente. En España, la escasa trayectoria de estas iniciativas no ha llegado a ese punto, pero sí existe debate sobre lo que es deseable. “Entre dos y cuatro, como mucho seis al año”, explica Soto. El número es relevante porque un exceso de llamadas a la votación puede hacer que la gente deje de sentirse interesada, sobre todo cuanto más técnicas y lejanas sean. “Cuanto más local es una propuesta, más implicación hay, tanto por el interés como por la presión social de tu entorno por votar”, explica Simón. En California, con una gran trayectoria en votaciones populares, optan por juntar varias consultas el mismo día para aumentar la afluencia. Por ejemplo, en las últimas elecciones estadounidenses votaron además 17 propuestas.
Ahora Madrid tuvo que bajar el porcentaje de participación del 2% al 1% del censo para considerar que una medida de la plataforma Decide Madrid (donde se proponen y votan iniciativas ciudadanas), pasaba a la siguiente fase, en la que llamarán a las urnas a toda la población en febrero. Sólo dos de 15.000 propuestas lo han conseguido, y una de ellas, un billete único para toda la red de transporte, ni si quiera es competencia del Ayuntamiento. “Uno de los problemas de la plataforma es la cantidad de propuestas que llegan, que generan frustración por quien presenta algo porque piensa que es imposible que llegue a buen término. Esto tiene que ver con las propuestas repetidas. Estamos viendo cómo arreglarlo”, reconoce Soto.

 

Trasladar responsabilidades

La participación ciudadana también puede utilizarse como arma para legitimar decisiones previamente tomadas desde los despachos de los políticos. En el año 2010, el Ayuntamiento de Barcelona preguntó a los barceloneses tres opciones para el futuro de la avenida Diagonal. “Fue un fiasco, la gente pensaba que les estaban engañando. Había una propuesta muy desarrollada, por la que apostaba el Ayuntamiento, otra mucho menos, y la otra era no hacer nada, y la gente votó no hacer nada porque creyeron que les estaban manipulando”, explica Díaz, el profesor de arquitectura. El fracaso de la consulta, plagada además de errores en la plataforma de votación, provocó la dimisión del Primer Teniente de Alcalde, Carles Martí.
“Cuando la participación surge de arriba a abajo, puede haber manipulación: no hay que olvidar que la administración siempre va a querer que salga un resultado y no otro, y que es quien maneja las reglas, decide el presupuesto, las preguntas que se hacen...”, explica Simón, quien aboga por la creación de una institución independiente que ejerza de 'árbitro', al estilo de una junta electoral. Además, la rendición de cuentas recae sobre la ciudadanía y no sobre el político, al que no se le puede hacer dimitir o penalizar en las urnas por una medida que no ha tomado.
También puede ocurrir que muchos la utilicen como 'maquillaje político' al tratarse de medidas donde aparentemente se escucha a la población. “Hubo una época durante el Tripartito en Cataluña en la que muchos ayuntamientos nos llamaban para llevar a cabo procesos, pero como una cuestión de imagen, no para que se complementase a sus políticas”, añade Quiñones.
Es el caso de algunos presupuestos participativos, que de una u otra manera están implementando la mitad de los municipios de más de 100.000 habitantes en las capitales de provincia (unos 43). A pesar de llamar a la decisión colectiva con su etiqueta, los presupuestos de 2017 de al menos 12 municipios no los votan los ciudadanos, sólo los proponen. Es el propio ayuntamiento el que elige qué medidas tendrá en cuenta para un porcentaje reservado para este propósito. Es el caso de Bilbao, Almería, Santander o Albacete.

 

Transparencia y feedback

Es cierto que la falta de cultura popular en estos procesos -que aunque no son nuevos, sí perdieron fuerza desde los 80- obligue a ir aprendiendo sobre la marcha, con el coste político que implica, pero las malas praxis y las prisas pueden tener un resultado contraproducente: que la gente deje de participar porque no se sienta implicada o se vea engañada. “La participación tiende a mejorar democracia, es un complemento, y para eso es importante que no se utilice para quitarse la pelota de encima porque no se sepa gobernar, si no para gobernar mejor”, añade Quiñones.
Además, sería conveniente que las administraciones rindieran cuentas sobre el feedback recibido. “La gente quiere saber que sus opiniones han sido escuchadas, si no, se deslegitima el proceso participativo”, considera Francoli. “La clave es la transparencia”.



miércoles, 18 de enero de 2017

Opinion: Referéndums - Joan Subirats



Los controvertidos referéndums

El primer referéndum del que se tiene noticia fue aquel en que Pilatos preguntó a a la gente reunida a quién quería salvar de la muerte, si a Barrabás o a Jesucristo, con el resultado conocido. Falto deliberación, sobró exaltación


Diario El País. 8/10/2016. Por Joan Subirats

La institución del referéndum ha sido objeto de innumerables críticas, elogios y controversias. Se ha utilizado y se utiliza en regímenes democráticos pero también en sistemas políticos autoritarios y dictatoriales. En España lo sabemos bien. Hay países con larga tradición en el tema como la siempre mencionada Suiza, y otros que han empezado a usarlo muy recientemente. Lo que les ha puesto nuevamente de actualidad ha sido su cada vez más frecuente utilización y la sorpresa que se han llevado en muchos casos los que los han organizado pensando que con ello ratificarían y reforzarían la legitimidad de sus decisiones. En efecto, los recientes casos de Gran Bretaña, Hungría y Colombia, con resultados adversos a los auspiciados por sus promotores han hecho sonar de nuevo todas las alarmas.
Sabemos que desde 1945 se han celebrado en Europa unos 900 referéndums (la mitad en Suiza). Expertos en el tema, Braulio Gómez de la Universidad de Deusto y Joan Font del CSIC, afirman que un poco más de la mitad (53'5%) los ganaron los gobiernos que los convocaron. Se ganan más los que son obligatorios por ley que los convocados por iniciativa popular o de manera extemporánea por el gobierno. ¿Por qué se siguen convocando a pesar de lo incierto de su desenlace? Parece claro que son bien vistos por la población ya que aparentemente no hay nada más democrático que pedir directamente a la población que se pronuncie sobre un dilema concreto. A menudo, se busca reforzar la legitimidad de decisiones que de tomarse directamente por los órganos previstos, gozaría de respaldo legal, pero quedarían dudas sobre el apoyo que el tema suscita entre el conjunto de la población afectada. Y ello es más frecuente en tiempos como los actuales en los cuales la desafección democrática ha aumentado al mismo tiempo que la desconfianza frente a unas instituciones consideradas poco representativas.

Las virtudes de los referéndums quedan limitadas por sus defectos. Simplifican la complejidad de los temas sobre los que se quiere dirimir; se mezcla el tema en cuestión con otras variables en juego (popularidad del gobierno, situación económica,…); reducen la pluralidad al obligar a la polarización; la posibilidad de manipular la pregunta mixtifica el resultado (recordemos la pregunta en el referéndum sobre la OTAN); no siempre la deliberación necesaria para tomar la decisión se ve favorecida por la existencia de información fiable que muestre las consecuencias reales de una u otra alternativa (recordemos la manipulación de Farage en el Brexit) o se ve dificultada por el formato binario con el que se fuerza la votación. Sin mencionar el hecho que al día siguiente de la consulta, los problemas que justificaron su celebración no queden ni mucho menos resueltos. Dice Zagrebelsky, magistrado de la Corte Constitucional italiana, en su libro El crucifijo y la democracia, que el primer referéndum del que se tiene noticia fue aquel en que Pilatos preguntó a la gente reunida a quién quería salvar de la muerte, si a Barrabás o a Jesucristo, con el resultado conocido. Faltó deliberación, sobró exaltación, concluye el magistrado.

Volvemos en Cataluña a la pantalla del referéndum. La situación de bloqueo político en España y la nula voluntad del PP o del sector hoy hegemónico del PSOE para buscar respuestas a la evidencia de un 80% de la población catalana descontenta con el status quo del autonomismo y que precisa respuestas a necesidades perentorias como la vivienda o el sustento diario, vuelven a situar la consulta como un instrumento que dilucide voluntades y obligue a cambios. No sirvió el 9N ni tampoco la reconversión en plebiscitarias de las elecciones del 27S. La necesidad de mantener la tensión y evitar fisuras en el bloque independentista obliga a fijar un nuevo Día D y a renovar la ya manoseada hoja de ruta, sin considerar otras alternativas. Tenemos un año para conseguir que el referéndum sea algo más que una nueva prueba de que existe un problema. Y no parece fácil con el escenario que tenemos. Temas clave son censo, seguimiento y aceptación internacional, preguntas, existencia o no de porcentajes mínimos de participación, etc. Al final, lo determinante será que la convocatoria concite la necesidad de participar de todas las personas con derecho al voto, y no solo de los que son partidarios de la independencia. El referéndum puede ser útil si se trabajan a fondo los aspectos que permitan reforzar las notables potencialidades y reducir los evidentes defectos de un controvertido instrumento democrático.

Joan Subirats
es catedrático de Ciencia Política de la UB

Fuente: www.elpais.com

viernes, 9 de septiembre de 2016

Sevilla: Árboles que hablan en Utrera para fomentar la participación ciudadana


Los árboles del paseo se comunican con los ciudadanos/ G.P.


El Ayuntamiento impulsa una campaña para que los ciudadanos participen en las obras del paseo de Consolación



Una de las obras más importantes que se van a llevar a cabo en Utrera en los próximos años se trata de la reforma integral del paseo de Consolación. Una iniciativa que el equipo de gobierno municipal (PSOE-IU), quiere que cuente con el máximo consenso ciudadano posible, por eso ha impulsado una campaña para que los utreranos ofrezcan ideas y propuestas.

En las últimas semanas todos aquellos utreranos que transitan a diario por este conocido enclave de la localidad han visto con sorpresa como en los árboles que dan sombra al paseo había colgados diferentes mensajesque no sabían muy bien como interpretar. A modo de los clásicos bocadillos de los cómics, los árboles reclaman a los ciudadanos que participen para que entre todos se diseñe el paseo de Consolación del futuro.
Ya se han presentado varios proyectos al concurso de ideas para llevar a cabo la reurbanización del paseo, todos ellos apuestan por una zona en la que los peatones tengan el principal protagonismo y el área siga siendo el lugar de expansión favorito para los utreranos. Los ciudadanos pueden participar en esta obra, tanto votando cuál es el proyecto que más les gusta como ofreciendo sugerencias e ideas a las distintas propuestas presentadas. 

Para incentivar la participación de todos, el Ayuntamiento de Utrera ha puesto en marcha una original propuesta. Una vez que terminen las obras del paseo,habrá un sitio especialmente reservado para grabar los nombres de todas las personas que hayan participado aportando ideas en este proceso de creación del nuevo paseo de Consolación de Utrera.

Aprovechando la celebración de la Feria de Utrera, del 8 al 11 de septiembre, los distintos proyectos que se han presentado al concurso de ideas para reformar el paseo de Consolación, van a estar expuestos en el santuario de Consolación, un lugar que se convierte en un auténtico centro neurálgico en estos días, con gran afluencia de público. De la misma manera también se pueden aportar ideas a través de la red, en la webwww.nuevopaseodeconsolacion.com o en el perfil de Facebook del mismo nombre. Durante los días de feria se llevará a cabo una campaña por las calles del real para que todos los utreranos que lo deseen conozcan los proyectos y puedan opinar.

El alcalde de Utrera, José María Villalobos (PSOE), ha salido al paso con respecto a las críticas relativas al elevado coste económico que tendrá esta obra, asegurando que «en ningún caso se trata de una obra costosa ni excluyente de otras inversiones necesarias como la Ciudad del Deporte o la lucha contra el desempleo. La remodelación del Paseo de Consolación, por ejemplo, puede costar unas cinco veces menos que lo que tuvimos que pagar por el Parque del V Centenario o poco más que lo que ha costado el arreglo de La Corredera».


Fuente: http://sevilla.abc.es/


lunes, 15 de febrero de 2016

Barcelona

El Ayuntamiento de Barcelona adopta el software de participación ciudadana de Madrid





1/2/2016.El Ayuntamiento de Barcelona ha abierto hoy su portal web de participación ciudadana 'http://decidim.barcelona', adoptando el software libre Consul que desarrolló el Gobierno municipal de Madrid para su página análoga.


Este código abierto, desarrollado por el Ayuntamiento de Madrid para la plataforma 'Decide Madrid', donde los ciudadanos presentan, avalan y votan sus propuestas, lo ha adaptado el de Barcelona a sus necesidades.


Los códigos abiertos están visibles al usuario, para que pueda copiarlos y modificarlos, y éste a su vez los deja del mismo modo para que otros puedan adoptarlos.


El Ayuntamiento madrileño quiso hoy recalcar que la apuesta por el software libre "supone una oportunidad de colaboración entre diferentes ayuntamientos, además de un ahorro de costes para las arcas municipales o de cualquier institución que esté interesada en su uso". Subrayó también que "está en contacto permanente con otros municipios españoles interesados en adoptar el modelo de Madrid".


domingo, 7 de febrero de 2016

Córdoba- España

La Diputación acoge unas jornadas de participación ciudadana


El Palacio de la Merced, sede de la Diputación de Córdoba, ha acogido este martes unas jornadas técnicas de participación ciudadana sobre gestión asociativa y voluntariado, organizadas por la Plataforma de Voluntariado de Córdoba con la colaboración de la Delegación de Consumo y Participación Ciudadana de la institución provincial.



EUROPA PRESS. 02.02.2016 El Palacio de la Merced, sede de la Diputación de Córdoba, ha acogido este martes unas jornadas técnicas de participación ciudadana sobre gestión asociativa y voluntariado, organizadas por la Plataforma de Voluntariado de Córdoba con la colaboración de la Delegación de Consumo y Participación Ciudadana de la institución provincial.

En la presentación del evento, la delegada del Área en la Diputación, Aurora Barbero, que ha estado acompañada por la coordinadora provincial del Voluntariado y Participación Ciudadana de la Junta de Andalucía, Laly Quevedo, y por la presidenta de la Plataforma de Voluntariado de Córdoba, Pilar Pineda, ha explicado que el objetivo de las mismas es "interrelacionar y compartir experiencias en cuanto a participación ciudadana se refiere". Barbero ha añadido que "las jornadas están dirigidas a técnicos, concejales e incluso, alcaldes de municipios, porque creemos que la participación ciudadana es la base de cualquier sociedad moderna y hay que tenerla muy en cuenta".

En este sentido, la delegada de Participación Ciudadana ha querido destacar la importancia del voluntariado "porque hay muchas pequeñas entidades que con pocos recursos gestionan y dinamizan actividades para los colectivos más desfavorecidos de la provincia". La coordinadora provincial del Voluntariado y Participación Ciudadana de la Junta de Andalucía, Laly Quevedo, ha señalado que "hay 272 asociaciones en la provincia, de distintos perfiles, que cuentan con personas que hacen un trabajo extraordinario". Asimismo, Quevedo ha indicado que "desde la Junta tenemos pendiente la reforma de Ley de Voluntariado andaluza, que hay que adaptarla a la nacional, y con la plataforma vamos a trabajar en ello y en el Consejo Provincial del Voluntariado".

Por su parte, la presidenta de la Plataforma de Voluntariado de Córdoba, Pilar Pineda, ha explicado que estas jornadas van a girar en torno "al análisis de la realidad asociativa en la provincia y el voluntariado como base de la acción asociativa". Apoyo y formación Pineda ha señalado que "desde hace un año y medio tenemos en funcionamiento un proyecto con la Diputación de Córdoba, en el que ofrecemos apoyo y formación a las asociaciones de los municipios, y hasta hoy estamos presentes en 14 localidades".

En relación a las modificaciones normativas, Pineda ha manifestado que "estamos en un momento de coyuntura, en el que podemos aportar propuestas a la ley andaluza, que todavía se está gestando", y ha destacado que "en la nueva norma han cambiado los perfiles del voluntariado, no se ponen límites; y, además, reconoce la acción voluntaria". Además, la presidenta de la Plataforma ha indicado que están registradas entre 3.000 y 3.500 personas que ejercen el voluntariado, y ha detallado que "en actividades puntales, como recogidas de alimentos, son cientos de personas las que colaboran pero no están contabilizadas". Para concluir, Pineda ha agregado que "estamos buscando personas que ejerzan voluntariado y desarrollen, a la vez, sus competencias, no tiene que ser un voluntariado que no sepa hacer las cosas y en la ley se incluye el derecho de la persona que recibe voluntariado a exigir qué quiere recibir de esos voluntarios"

martes, 19 de enero de 2016

Galicia: participación ciudadana en urbanismo

COMPOSTELA VELLA


Una peculiar participación ciudadana


La semana pasada, concretamente el pasado 22, la Concellería de Espazos Cidadáns (Urbanismo) invitaba a las asociaciones relacionadas con la ciudad histórica a un encuentro en el Pazo de Raxoi. El objetivo era iniciar un proceso de participación ciudadana en torno a la redacción del nuevo Plan Especial. Sin embargo, en el inicio de la reunión el Concello 2.0 rápidamente aclaró que del Plan Especial ya se encargaban ellos, que el documento de inicio estaba prácticamente acabado, pues el trámite de Avaliación Ambiental Estratégica se iniciaría en enero, y que el documento completo estaría listo a finales de 2016. En definitiva que no se preocupe nadie del tema: el Plan Especial ya está "resuelto".

Apartado el debate sobre el plan especial en el primer minuto de la reunión, el debate se centró en el Plan de Gestión, algo así como el Plan Especial 2.0, un documento innovador que es independiente del Plan Especial, que carece de fuerza normativa y que no regula derechos ni deberes de los ciudadanos. No obstante, a dar ideas para este documento sí fueron invitados los asistentes a la reunión. El Concello se guardó de no poner sobre la mesa ninguna idea concreta, y menos aun, algún compromiso material. De nada sirvió que, al menos, desde tres asociaciones diferentes se solicitara que el Ayuntamiento aclarase cuál era el referente de gestión de ciudad histórica en el que Santiago debería inspirarse: ¿Qué ciudad debe ser nuestro referente? Ante uma pregunta tan sencilla y certera, el concelleiro, simplemente, cedió el turno de la palabra al siguiente interviniente.

En definitiva, la "nueva participación ciudadana" parece que sólo afecta a los documentos sin fuerza normativa, y parece que olvida el principio fundamental de la participación: que es un cauce de comunicación entre el poder y el ciudadano y que su reto es salvar la evidente desigualdad de este diálogo. Para ello la participación ciudadana debe garantizar tres puntos básicos.

Primeramente, que la participación debe producirse sobre un documento aportado por el poder en el que se expresen las ideas o planes objeto de participación, documento que debe quedar públicamente registrado, pues se trata de evitar que el poder pueda cambiar sustancialmente su plan dando por cumplido el trámite de escuchar lo que los ciudadanos opinan. Un proceso de participación basado en unas palabras lanzadas al aire un martes por la tarde a puerta cerrada, en su propia casa y sin ningún registro fehaciente ni presencia de la prensa, es desde el principio un proceso de participación fraudulento.

En segundo lugar, el poder debe facilitar un cauce de comunicación en el que las aportaciones, reivindicaciones y quejas de los ciudadanos queden fehacientemente registradas. No se puede pretender sustituir este trámite por una reunión informal en el despacho que el hombre de confianza del concejal tiene ahora en la Plaza de Cervantes. Charlar un rato no es un vehículo a la participación pues este modelo ni garantiza ser efectivamente recibido, ni deja rastro de las comunicaciones aportadas, y por tanto, sólo conduce a una "desatención personalizada".

Y en tercer lugar, el poder debe obligarse a contestar públicamente todas las comunicaciones iniciadas por sus ciudadanos y no pretender que confiemos en que lo han entendido, que han hecho todo lo que era posible y que todas las comunicaciones han sido atendidas... En definitiva, el modelo de participación 2.0 que el concejal ofreció a los compostelanos el pasado martes, día 22, se basa en la idea de "lo vamos hablando" y "confía en mí". Y por supuesto desde el principio general de "no te preocupes por el viejo Plan Especial", y mejor hablamos del "nuevo Plan de Gestión"


Fuente: http://www.elcorreogallego.es/


viernes, 18 de septiembre de 2015

E democracia - Sevilla



E-Democracia Sevilla exporta a 85 municipios malagueños su plataforma



El ciudadano quiere participar en la vida municipal y no ser un mero espectador. Esta fue la filosofía con la que Grupo Soltel creo la plataforma edemocracia para la ciudad de Sevilla, un proyecto que fue presentado públicamente en el Salón Colón el 24 de enero de 2013 y que hoy, dos años después, va a tener mucha más repercusión de la imaginada: ha sido el germen a partir del cual Soltel participa en la iniciativa Openwind, que permitirá unificar y ampliar los trámites online de 85 municipios de Málaga de menos de 20.000 habitantes y de la propia Diputación malagueña gracias a la creación de una Ventanilla Única Provincial. Soltel aporta su experiencia tecnológica con el diseño y la planificación de la red social mediterránea y los portales de participación, un reto que ya está casi ultimado y que en breve empezará a ser utilizado por los ciudadanos.

En concreto, los portales de participación electrónica están basados en la herramienta Demokratio, creada en su día para el Ayuntamiento de Sevilla. La red social tiene la particularidad de que es multilingüe y permite a las administraciones públicas y a las instituciones socias compartir sus respectivas experiencias en gobierno abierto y que interrelacionen con la ciudadanía. También incluye la participación ciudadana, algo que permite al ciudadano desempeñar un tiene un papel dinámico y que su voz y sus propuestas alcancen el eco que en la actualidad se persigue.
Y es que la política está dando un giro hacia el ciudadano, tal y como Soltel está constatando. De hecho, éste es sólo el proyecto más avanzado de la empresa tecnológica en este campo. Otras provincias españolas se han puesto en contacto con Soltel para apostar por la participación de los habitantes y escuchar su voz a la hora de tomar decisiones, un matiz que ya es fundamental para los gobernantes del siglo XXI. De hecho, los pilares sobre los que se sustenta Openwind son la transparencia, la integración y el desarrollo. Otra de sus aspiraciones es evitar el alejamiento de los ciudadanos de la vida pública con su implicación en el gobierno a través de sistemas colaborativos.

De ahí que Soltel se muestre muy satisfecha por la eficacia de su plataforma edemocracia realizada para el Ayuntamiento de Sevilla, que tuvo un periodo de testing hasta ajustarla a la demanda de los ciudadanos y sus principales inquietudes. Aquella experiencia sirve de base para dar, entre otros proyectos, soporte tecnológico y cumplir los fines de ‘Gobierno Abierto y Tecnologías de la Información y  Comunicación (TIC) hacia nuevos modelos de gobernanza en el Mediterráneo’, es decir, la iniciativa Openwind, que cuenta con socios de cuatro países:  la Agencia de Desarrollo de Nicosia (Chipre), la Gobernación de Monastir (Túnez), la Universidad de Sfax (Túnez), la Unión de Municipios de Iqleemel-Tufah (Líbano) y la Universidad Al-Quds (Autoridad Palestina). Openwind está cofinanciado por Fondos Feder y su presupuesto global asciende a 1.759.670 euros.

Grupo Soltel se alegra por la apuesta que está haciendo la administración pública hacia la participación ciudadana y por la confianza depositada en la empresa tecnológica para desarrollar la parte programativa, algo avalado por su trayectoria desde hace años al hacer productos para las Smart cities y ofrecer soluciones tecnológicas a las empresas.

En su recorrido desde 2002, Soltel ha conseguido varios premios nacionales, como la Mejor Trayectoria Empresarial de Andalucía y Sevilla, en 2013; la “Mejor Empresa Joven” de 2007; el premio a la “Empresa más Innovadora en el día de Andalucía”, en 2012, y ser la única firma tecnológica finalista al Premio Nacional Joven Empresa CEAJE en 2014.

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